
Toni Gerona, 53, se formó en el Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña entre 1992 y 1997 con mención en balonmano, para después comenzar su andadura profesional en la formación técnica de la Federación catalana. Como entrenador tuvo su primera experiencia con las categorías inferiores del F.C.Barcelona hasta que dio el salto al primer equipo como asistente de Xesco Espar entre 2004 y 2007. Desde entonces, ha sido primer entrenador del filial blaugrana, el El Jaish SC catarí y el Chartres francés en clubes; y de las selecciones de Irlanda, Túnez, Serbia y actualmente, Japón.
Toni nos concede esta entrevista tras haber conseguido la medalla de bronce en los Juegos Asiáticos disputados en Nagoya. Una medalla conseguida en el partido por el tercer y cuarto puesto ante Corea del Sur (37-32) después de haber caído en semifinales ante Baréin (31-35), campeón a la postre.
PREGUNTA: Hace pocos días vimos a la Chile de Aitor Etxaburu colgarse la plata en los Juegos Suramericanos y hace unas semanas a Fernando Barbeito colgarse el oro en los Juegos del Mediterráneo con Egipto. Ahora, tú logras el bronce con Japón en los Juegos Asiáticos. Cuéntanos, ¿Qué importancia tienen estos Juegos en la región? ¿Participáis con los equipos A en la disciplina de balonmano?
RESPUESTA: Los Asian Games son una competición que se celebra en Asia desde la II Guerra Mundial con la intención de unir a los pueblos de este lado del mundo. Participé con Túnez en los Juegos del Mediterráneo del 2018 y con Serbia en los del 2022, y creo que este evento en Asia tiene mucha más repercusión por el simple hecho de que es todo un continente el que participa, y con la población que reside en Asia, esto significa muchísima participación.
Las selecciones compiten con los equipos A, pero en muchos casos, como el nuestro, sin los jugadores que están compitiendo en las ligas profesionales fuera de Asia, ya que la IHF no incluye esta competición en su calendario y por tanto, los clubes no facilitan que los jugadores asiáticos que puedan estar presentes. Siempre hay excepciones, y en el caso de los países del Golfo, se han presentado aquí con los mismos equipos que van a participar en el próximo mundial, sin ningún tipo de baja que no sea por lesión.
A nivel local se le ha dado mucha relevancia y ha tenido muchísima repercusión en el país, y para poneros un ejemplo, deciros que la TV estatal retransmitió el partido que jugamos con Corea del Sur por la medalla de Bronce cuando desde los Juegos Olímpicos de París no había retransmitido ningún partido de balonmano.

P: En enero lograsteis la clasificación para el Mundial con un 4ºpuesto en el Campeonato de Asia. Caísteis ante Baréin (35-25), vuestra bestia negra en los dos campeonatos, y ahora os la volvéis a cruzar en la fase de grupos del Mundial de Alemania. ¿Cuáles son los objetivos de Japón para este Mundial? ¿Hay opciones de clasificación?
R: Nuestro objetivo principal es preparar lo mejor posible el torneo de clasificación olímpico que se disputará en mayo de 2027 en algún país del Golfo. Para ello debemos jugar el máximo número de partidos posible y al máximo nivel posible, así que queda claro que queremos participar en la Main Round, y para ello somos conscientes que habrá que ganar al menos un partido de la Fase de grupos.
El año pasado ya vencimos a Macedonia del Norte durante la semana internacional de noviembre en uno de los dos amistosos que disputamos contra ellos en su país, así que no renunciamos a poder repetir el resultado.
Baréin merece el respeto que sus resultados le dan en este 2026, pero espero poder tener el equipo completo para el Mundial, y viendo cómo hemos competido con ellos en estos Juegos Asiáticos, tengo claro que, si podemos mantener y contener su dureza física que hizo que a partir del minuto 45 no aguantáramos sus impactos, tenemos opciones de ganarles.
Islandia está claro que es de otro calibre y que va a ser muy difícil que les podamos ganar, pero también deberán mostrar ellos que son superiores en la pista y trabajar para conseguir la victoria.

P: Has entrenado a un equipo catarí. Ahora que estás en Japón, ¿qué se está haciendo de bien en lo deportivo en los clubes del Golfo para destronar a la hegemónica Corea del Sur?
R: La respuesta es clara: allí son profesionales y sus selecciones son la prioridad para todos los implicados en el balonmano en cada país. Por ello cambian calendarios y permiten dos o tres meses de preparación a la selección antes de un gran campeonato; por ejemplo Kuwait, Bahrein o Qatar, han estado dos meses entrenando y jugando partidos amistosos en Europa antes de llegar a Japón para los Asian Games, y me consta que harán lo mismo antes del Mundial o del torneo de Clasificación para los Juegos Olímpicos. Nosotros en cambio hemos tenido 17 días de preparación antes de jugar el primer partido.
Tanto en Japón como en Corea no tenemos una liga profesional, nuestros jugadores son trabajadores de empresa, salvo contadas excepciones, que tienen que trabajar en la oficina des de las 8 de la mañana hasta las 14-15h y después se incorporan a los entrenamientos con sus equipos.
La liga no permite actividad fuera de las ventanas IHF y, de hecho, en el 2025 no pudimos entrenar ni en la semana IHF de marzo ni de mayo porque la H League (lo que sería la Asobal de aquí) programó partidos durante esas semanas y no dejaron que la selección se concentrara. La Federación no tiene la potestad ni el poder para poder influir en los calendarios de la liga, aunque estamos trabajando en poder coordinar dichos calendarios, pero hoy día, ni siquiera en los calendarios de las ligas Universitarias podemos influir, y dicho organismo programa muchas veces partidos durante las semanas internacionales imposibilitando llamar a algún jugador universitario para dicha actividad; sencillamente no le autorizan a ir con la selección absoluta porque hay partido con la universidad.
Esto no ocurre en los países del Golfo, donde la competición es más profesional, con entrenador y jugadores profesionales que pueden entrenar, competir y descansar y donde la federación de cada país tiene el control absoluto de todas las competiciones que se celebran en dicho territorio.
Por ello, a la vez que intentamos mejorar la competición local, el objetivo que tenemos es enviar al máximo número posible de jugadores a Europa, para que puedan mejorar en un entorno mucho más profesional del que existe en Japón.
P: Desde 2015 eres uno de los nuestros por el mundo. Primero Catar, luego Francia y Serbia, y ahora Japón. Cogiste una selección que entrenaba Antonio Carlos Ortega, ¿qué sabías del balonmano japonés antes de aceptar el reto y qué te llevó a llegar al país nipón?
R: Mi relación con el balonmano japonés se inicia en el 2002 cuando en el Barça B de la época tuve a Shigeru Tanaka como ayudante durante dos años. Él es el actual entrenador del Toyoda Gosei, equipo que ha dominado la liga en los últimos año, donde está el pivote Diego Piñeiro, además de Vicente Álamo como segundo entrenador.
En el 2008 Shigeru me invitó a visitar por primera vez Japón para dar conferencias y entrenar durante unos días a la selección júnior, y desde entonces realicé varias actividades con ellos. De hecho, en el 2015 soy yo quien les propone que contraten a Antonio Carlos Ortega después de la Superglobe que se jugó en Catar y que supuso su destitución como entrenador del Veszprém a las pocas semanas después. Ellos estaban hablando conmigo para ver si era posible que dirigiera la selección desde el 2016 hasta los Juegos Olímpicos de Tokyo pero tenía contrato con el Jaish SC en Catar, así que les propuse que Antonio Carlos Ortega se hiciera cargo del equipo en ese momento.
Después, hubo un miembro de la federación que consideró que Dagur Sigurdsson que venía de ser Campeón de Europa con Alemania sería mejor opción y no se concretó el tema.
Y en el 2023, al finalizar mi relación profesional con la selección de Serbia, cuando Dagur Sigurdsson decidió dejar la selección, me volvieron a llamar y hasta hoy.
P: Háblanos de Japón y de su cultura vinculada al mundo del balonmano. ¿Dónde tienes tu campo base? ¿Cómo sigues a los equipos y cuál es relación con los clubes?
R: El deporte en Japón se vive bajo la influencia de la cultura americana. Por eso el béisbol es quizás el deporte más popular aquí y las ligas universitarias tienen tanta importancia. Pero si hablamos de deporte profesional, de alto rendimiento, ya sea en balonmano o cualquier otro deporte, estas universidades suponen un gran problema para todos nosotros. Me explico:
Aquí todo el mundo estudia entre los 18 y los 22 años en la Universidad, pero siguen su propio calendario, con una competición de dos meses en primavera y otros dos meses en otoño. Es decir, ¡juegan unos 20-22 partidos al año! Y eso no es lo peor, sus equipos se componen de 30-40-50 y hasta 70 jugadores. Con un entrenador que no es profesional sino el profesor de la universidad. Nadie puede entrenar con calidad en una pista con 40 o 50 jugadores. Y si encima son de primero o segundo año nunca juegan los partidos, ya que los “veteranos” son los que tienen que participar… y esa cultura es muy, muy fuerte y está completamente arraigada en el país. Así que tenemos jugadores de la selección júnior que entrenan muy poco, con muy poca calidad y sin casi competición, ¿cómo van a mejorar?
Por ello, cuando llegan a alguno de los 15 equipos de la liga (sólo hay una), llegan con muchas carencias de todo tipo, físicas, individuales, de juego, etc. Y entonces como se incorporan a las empresas, pues entran en la dinámica de la mayoría de los equipos, trabajar por la mañana y entrenar por la tarde.
Por ello el nivel es muy difícil de mejorar y es casi imposible que haya un progreso del balonmano en Japón si no conseguimos cambiar esta “cultura” de competición universitaria y liga casi amateur.
Se están dando pasos, como unificar el calendario y que en las semanas IHF se pueda trabajar en todas las categorías y se paren las competiciones domésticas, que haya universitarios con talento que puedan jugar con equipos de la liga para incrementar su carga competitiva y por supuesto, estamos intentando que el mayor número de jugadores posible se traslade a clubes europeos, pero esto tampoco es sencillo.
Yo resido en Tokio y anualmente visito a los clubes de la liga al menos una vez para verles entrenar unos días y compartir tiempo con ellos. También asisto a los partidos de las Universidades y desde hace dos años hacemos algunas tecnificaciones en diferentes zonas del país, pero esto no es suficiente. Tenemos que conseguir que los jugadores puedan mejorar su día a día, que tengan una mayor y mejor calidad y cantidad de entrenamientos y partidos para que realmente haya un progreso del balonmano en Japón.
P: Muchas gracias por tu tiempo y disposición, Toni
R: Un placer

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